Pintura
La bici te acompañará en innumerables horas de pedaleo. La verás cada día apoyada en la pared. ¿No quieres un diseño que te enamore?
La idea
Todo comienza con una pequeña idea. Un detalle mínimo, una conversación, un sentimiento.
En Oxia, el diseño no es un catálogo de esquemas predefinidos. Cada bicicleta nace de lo que traes tú: un recuerdo, un paisaje, una paleta de colores que te emociona, una forma que siempre te ha perseguido.
Lo que se pinta sobre el acero empieza mucho antes, en una charla donde pregunto más de lo que hablo.
Los bocetos
A partir de tus ideas, se dibujan los primeros trazos. A mano sobre papel, o en el ordenador. Nada se deja al azar.
Cada aspecto del diseño se trabaja con precisión: las proporciones sobre el cuadro, la distribución del color, la relación entre la tipografía y la forma del tubo.
Aquí aparece nuestro Director de Arte, quien traduce tus intenciones en un lenguaje visual concreto. Varias propuestas. Varias iteraciones. Una sola decisión final.
No es un color. Es el resultado de mirar tu bici mil veces antes de que exista.
La aprobación
Antes de aplicar la primera capa de pintura, el diseño se monta digitalmente sobre la imagen de tu futura bicicleta.
Lo ves. Lo apruebas. Se corrige si algo no convence. Nada va al pintor sin que tú hayas dicho que sí.
El pintor
Terminado el diseño digital, empieza el turno del pintor. Un oficio aparte, con sus propias manos y su propio criterio.
Cada capa se aplica con precisión. Cada detalle se atiende con calma. Cuatro, cinco, seis días de trabajo meticuloso de lijado, pintura y lacado.
Un conjunto de tubos de acero soldados se convierte, aquí, en algo que ya no es solo una bicicleta.
Lista para rodar. Lista de admirar.